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PURIFICACION
Disposiciones de Artigas al Cabildo

Mis órdenes sobre el particular han sido repetidas y terminantes y su inobservancia no puede sernos favorable. En usted he depositado la salvación de ese Pueblo y está exánime y será el mayor dolor verle expirar en manos de sus propios hijos. Sean los Padres de la Patria más inexorables por su deber: de lo contrario aún me sobran bríos para firmar su exterminio. No es difícil calcule usted los sentimientos que arrancan de mi corazón estas expresiones.

El bien puede ser digno de la mayor estimación; pero las varias complicaciones no permiten ceder en beneficio de los particulares, lo que damnifica los intereses generales. Con este fin son dictadas mis providencias y cualquier excepción de la ley será un motivo de excitar el celo en los demás conciudadanos. Este es ciertamente el peor de los males y para evitarlo sean todos iguales a presencia de la ley. No será extraño que en la época se perjudiquen los particulares cuando el Estado mismo se perjudica sujeto al duro imperio de las circunstancias.

Enseñemos a los paisanos a ser virtuosos a presencia de los extraños y si su propio honor no los contiene en los límites de su deber, conténgalos al menos la pena con que serán castigados.

Los magistrados deben ser enérgicos garantidos en la solidez de sus virtudes.

Usted conoce como yo la indigencia de la Provincia y todos y cada uno de sus individuos deben convencerse de la necesidad de hacer algunos sacrificios en obsequio de su patria.

En los peligros crecen las ansiedades y el entusiasmo general quedaría paralizado con la indolencia de los magistrados. Ellos deben ser inexorables si la Patria ha de ser libre. Si oye usted exclamaciones no hallará un delincuente y mientras los resultados acreditan la falta de confianza.

Usted debe ser un Argos que todo lo prevenga, inspeccione y remedie. Nuestro Estado naciente sólo presenta dificultades; allanarlas es obra del tino y de la prudencia. Los magistrados son los encargados de perfeccionarla y nada será a usted tan obvio como celar la administración del Estado y reunir todos los intereses que deben formar la salud pública.

Los ingleses deben conocer que ellos son los beneficiados y por lo mismo jamás deben imponernos; al contrario, someterse a las leyes territoriales según lo verifican todas las naciones y la misma inglesa en sus puertos.

Espero por don Bernardo Aguiar los 144 cuchillos flamencos y las doce hachas de cuña, para cortar maderas.

Lo que más interesa por ahora es que usted tome las más eficaces providencias para poner botes o cuando menos canoas, uno en el Yi paso del Durazno; otro en el Río Negro paso de Rivera y otro en Santa Lucía en cualquiera de los pasos precisos. En ellos deberá ponerse a su cuidado algún vecino y para facilitar el pronto pasaje de los chasques y de las tropas en caso de ser preciso moverlas de uno a otro punto. El invierno se aproxima y es forzoso contar con esa dificultad; para salvarla bueno es tomar providencias de antemano y usted penetrado de las ocurrencias no dudo activará la presente como un medio de seguridad en caso de algún movimiento inesperado.

Por la presente sólo tengo que anunciar a ustedes que la Capilla de las Piedras necesita especial patrocinio tanto por su actual indigencia cuanto por merecer una decidida recomendación en razón de haberse estampado en ese pueblo los primeros pasos, que harán inmarcesible nuestra gloria. Yo a fin de realzarla me comprometo a auxiliar, con lo que aquí pueda y me permitan las circunstancias. Por lo mismo soy de parecer que de pronto se le franqueen al cura párroco don Domingo Castilla quinientos pesos para entrar en la recomposición de aquella iglesia. El resto hasta mil se le darán sucesivamente luego que los fondos del Estado puedan adelantarse con los nuevos ingresos. Al efecto escribo con esta fecha al dicho Cura. Espero que usted le inspirará a él y su vecindario los mejores deseos por el adelantamiento de aquella iglesia de que su eficacia contribuirá no poco a un empeño de tanta importancia.

Será benéfica ciertamente la multiplicación de la vacuna tanto en nuestra Provincia como en el Entre Ríos, Corrientes y Misiones, donde especialmente hace fatales estragos. Con este socorro a la humanidad se conseguirá el que no perezcan tantos como actualmente está sucediendo.

He recibido el ejemplar que usted me remite y las dos lancetas. El vidrio llegó quebrado y sin virus. El físico inglés dice que todo se ha desvanecido. Por lo mismo será loable que usted los haga remitir bien acomodados los que se hayan de remitir a los Departamentos de Provincia. Espero con brevedad todos los que usted pueda mandarme para repartirlos en estos pueblos y en todo el Entre Ríos, debiendo cuidarse de su seguridad en el acomodo.

Ya están en mi poder los vidrios de vacuna, igualmente que los ejemplares de su instrucción según anuncia a usted el correo anterior.

Yo no haré más que dirigirlos a su propia felicidad y perpetuar mis grandes deseos hasta ver asegurado en nuestros territorios el Pabellón de la Libertad y la época feliz.

Al efecto reencargo a usted la vigilancia sobre el abasto de los renglones precisos. Van ya dos insinuaciones que me han hecho de esa Ciudad sobre la escasez de carne y pan por el mal arreglo y la arbitrariedad de los abastecedores.

Recomiendo a usted el mayor celo por este deber y el castigo preciso a cualquiera que de palabra u obra intentare vulnerar lo sagrado de la Patria, su dignidad y derechos.

Usted debe adornarse de prudencia; sea siempre pronto a oír reclamaciones y tarde para resolverlas.

El que no entra al orden de la sociedad por la esperanza del bien, es forzoso lo arredre el temor de la pena.

La madurez en los consejos es el resultado de un gobierno sabio.

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