La Biblioteca Artiguista







INICIO > LA EMANCIPACION > PURIFICACION




   




PURIFICACION
Las fiestas cívicas de mayo de 1816

Descripción de las fiestas cívicas celebradas en la Capital de los Pueblos Orientales:

El día 24 al salir el sol aparecieron enarbolados los pabellones de la provincia en todos los parages fortificados de la ciudad y principalmente en la Casa Consistorial, cuyo exemplo fue seguido inmediatamente por todos los patriotas, que se apresuraron a fixar en sus respectivas casas este brillante signo de la república.

La plaza principal se manifestó en sus quatro ángulos adornada de varios arcos de laurel, de olivo y flores, conque estaban vestidos y matizados. En cada uno de ellos se veía colocada una bandera perteneciente a las naciones neutrales: Inglaterra, Norte-América, y la de nuestros hermanos los confederados de Venezuela; en medio de la quadra la Portuguesa y enfrente la Oriental. La fachada de la casa Capitular estaba viscosamente adornada con varios arcos y en el principal un balcón cubierto de preciosos damascos, destinado a sostener el árbol de la Libertad, que se miraba con un hermoso gorro tricolor.

A las siete rompió la música en la recoba, donde se sirvió desde esta hora hasta el medio día un almuerzo abundante y licores en varias mesas preparadas para los concurrentes de todas clases. A las ocho apareció en el mismo paraje la escuela pública de la ciudad con ordenado paso militar trayendo cada niño en la mano la reseña de la Libertad, que batieron al ayre en el acto de entonar la canción patriótica; siendo después obsequiados generosamente por el señor fiel executor. En el mismo día fueron excarcelados los presos, que por sus circunstancias, y la memoria del día eran susceptibles de este beneficio. Por la tarde, una hora antes de las vísperas aparecieron en la plaza principal algunas danzas de negros, cuyos instrumentos, trages, y baile eran conformes a las usos de sus respectivas naciones; emulándose unos a otros en la decencia y modo de explicar su festiva gratitud al día, en cuyo obsequio el Gobierno defirió á este breve desahogo de su miserable suerte. A las cinco y media salió de la casa consistorial el exmo. cabildo gobernador presidido del señor delegado y acompañado de todas las corporaciones, tribunales, xefes militares, la mas lucida parte del vecindario, y toda la oficialidad a asistir a las vísperas solemnes, que se celebraron en la iglesia matriz con la dignidad y decoro propio de tan augusta ceremonia.

Para la celebridad del día veinte y cinco estaba erigida en mitad de la plaza una alta y magestuosa pirámide, circulada de gradería y primorosos balaustres, presentando en sus fachadas los colores blanco, azul y encarnado y sentado en la cúspide el gran gorro de la Libertad.

Al amanecer estuvieron formados en derredor de este espectáculo, tan interesante para las almas libres, los niños de la escuela pública, que se habían dirigido a este sitio marchando en columna al compás de tambor y pito, tocados diestramente por dos de los mismos jóvenes, trayendo todos el gorro encarnado, vestido cívico, y banderita tricolor. En esta lucida aptitud, al romper la salva de artillería, en medio de un numeroso concurso saludaron al Sol de Mayo con la canción que sigue:

Al sol que brillante
Y fausto amanece
Aromas y cantos
América ofrece.

A las diez de la mañana el exmo. Cabildo gobernador presidido del señor delegado y seguido de su comitiva de estado se dirigió al templo por medio del lucido quadro de tropas que guarnecían la plaza. Al principiar la función, así como al alzar y concluirse, rompieron sus descargas la fusilería y los seis cañones situados en sus lugares respectivos. El sargento mayor de la plaza, como comandante interino de las armas arengó á las tropas á nombre del gobierno.

La magnificencia del templo adornado a competencia por vanas matronas, que tomaron a su cargo los altares y la solemnidad augusta de las ceremonias imprimían los sentimientos del respeto, y de la admiración. El Dr. D. Tomás Xavier de Gomensoro, cura de la villa de Guadalupe, pronunció la oración del día, demostrando hasta la evidencia los sólidos fundamentos de nuestra cansa y tributando toda la admiración y encomios de que son dignas las victorias y la grandeza de los guerreros orientales.

Concluida la función, el exmo. Cabildo, y todo el acompañamiento hizo alto delante de la pirámide en cuyes gradas estaban repartidos los niños de todas las escuelas, manteniendo cada uno la bandera tricolor, que tremolaban al entonar el coro de sus respectivas canciones. La escuela principal se distinguía por un lazo tricolor, que llevaban los niños en el brazo izquierdo. Solicitaron la venia del gobierno que tubo el placer de dispensarla en esta forma:

Señor,

Un americano
Del veinticinco animado
Esta insignia ha colocado
En nosotros por su mano;
Ella le anuncia al tirano

Palidez, temblor y espanto.
Al gran veinticinco ¡quanto
Celebramos su memoria!
Y á nuestra patria la gloria
Que hemos tributado en canto.

Así señor no dudamos
De vue-sencia siempre amantes
Nos lo conceda, pero antes
Al General saludamos,
Y transportados digamos
Compatriotas, con unión:
Viva la nueva nación
Del gran Sudamericano,
Que ella sola por su mano
Tremoló el libre pendón.

De vue-sencia protegidos
Ya no negaremos ser;
Si nos permite el traer
Por quatro días seguidos
La insignia, que hoy atrevidos

Presentamos con unión:
Sea este un galardón
Del gobierno americano,
Que le demuestre al hispano
Los triunfos de la nación.

A la provincia juremos
Sus derechos sostener,
O antes con gusto verter
La sangre, que le debemos
Este voto alimentos
Siempre en nuestros corazones,
No viva en estas regiones
Un tan solo Americano.
Que no defienda su mano
Nuestros libres pabellones.

Por mis amados condiscípulos,
Manuel de Araucho.

Concluido este agradable acto, entró todo el concurso á la casa consistorial, en la que se habla dispuesto un refresco general para todas las clases.

A las diez de la mañana del día 26 estuvieron todas las escuelas guarneciendo las gradas de la pirámide, y entonando los himnos de la patria hasta las doce, en cuya hora se dirigió el exmo. Cabildo con su comitiva de ceremonia a autorizar el importante acto de la apertura de la Biblioteca pública, cuya obra a todo empeño se llevó al cabo para hacer mas señalado su establecimiento. El salón de la librería ya colocada en magníficos estantes de cedro estaba primorosamente vestido de tapetes y cielo raso, en cuyo centro se veía pintado un hermosísimo sol en el subido punto de su esplendor y en sus extremos figuradas las faces de la luna. Luego que tomaron asiento fas autoridades, el señor director del establecimiento, cura vicario general don Dámaso Larrañaga, pronunció el discurso inaugural digno del objeto y de su acreditada erudición.

La iluminación general y los fuegos artificiales concurrieron á la diversión publica de esta noche. Fuera de esto el frontispicio de la recoba decorado con hermosos arcos, entretejidos de verdes ramas y alumbrado por faroles de color que ofrecían a todas horas un espectáculo brillante, que parecía competir con el dei parque de artillería, donde se estrenó un pabellón de primer orden y el escudo de armas de la provincia colocado sobre la fachada principal.

En los tres días, la inalterable serenidad del tiempo, casi singular en la estación: el orden, tan esencial en estos casos sin el menor contraste; la feliz concordia de Ias pasiones y la pacifica alegría de todos, fueron otros tantos motivos, para que se disfrutasen y resaltara el lucimiento de las fiestas.

Mayo. Orientales de 1816.

Anterior Siguiente



Frases del Ideario Artiguista






© 2001 CMGA. Consúltenos para reproducir información de este sitio.