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LA LIGA FEDERAL
Misión Pico-Rivarola. El centralismo persiste

El Director Alvear en los prolegómenos de su caída había previsto mandar ante Artigas a Elias Galván y a Guillermo Brown para ponerse de acuerdo, ese era el pretexto, para defenderse de la esperada expedición reconquistadora española. La rapidez de los sucesos impidió su ejecución.

En mayo de 1815, el director interino Alvarez Thomas decide enviar al doctor Francisco Bruno de Rivarola y al Coronel Blas Pico para terminar con las diferencias entre Artigas y Buenos Aires, así como defenderse de la expedición esperada. A mediados de junio se entrevista con el Protector, las instrucciones que llevan muestran el mantenimiento de la política centralista.

El General les responde con los catorce puntos que reiteran una vez más cual es su "Sistema".


TRATADO DE CONCORDIA
ENTRE EL CIUDADANO JEFE DE LOS ORIENTALES
Y EL GOBIERNO DE BUENOS AIRES

Art. lº - Se reconocerá la Convención de la Provincia Oriental establecida en Acta del Congreso de 5 de abril de 1815 en el tenor siguiente:

La Banda Oriental del Uruguay entra en el rol para formar el estado denominado Provincias Unidas del Río de la Plata. Su pacto con el de las demás Provincias es el de una alianza ofensiva y defensiva. Cada Provincia tiene igual dignidad, iguales privilegios y derechos y cada una renunciará al proyecto de subyugar a otra. La Banda Oriental está en el pleno goce de toda su libertad y derechos, pero queda sujeta desde ahora a la constitución que organice el Congreso general del Estado legalmente reunido, teniendo por base la libertad.

Art. 2º - Se reconocerá que al comenzarse la revolución general en cada pueblo, cada Provincia entraba en ella mirando como propio cuanto le pertenecía en aquel acto y que podía desprenderse y enajenarla de cualquier porción en auxilio de las demás Provincias, según las exigencias de cada una de ellas.

Art. 3º - Se reconocerá que la introducción de tropas de Buenos Aires en la Banda Oriental del Uruguay jamás fue con el objeto de conquista.

Art. 4º - Consiguientemente, será reconocido como perteneciente a la Provincia Oriental del Uruguay cuanto extrajo de ella el Gobierno anterior.

Art. 5º. - De lo expresado se devolverán: 3 mil fusiles, de ellos 1500 de contado: mil sables: 12 piezas de artillería de 2, 4 y 6: se coronarán la Plaza con todas las piezas de muralla que precisen debiendo de ser de bronce la mayor parte de ellas: el servicio competente para todas y cada de ellas. 9 lanchas cañoneras: pólvora suelta, cartuchos de cañón y fusil y balas: 5500 piezas de chispa: morteros y obuses la mitad de los que queden: bombas y granadas: todo con lo preciso para el servicio: la Imprenta.

Art. 6º - Reconocerá la caja de Buenos Aires la deuda de 200 mil pesos en favor de la Provincia Oriental del Uruguay por las cantidades extraídas de ella, pertenecientes a propiedades de españoles de Europa; cuya suma debe ser satisfecha en el preciso término de dos años: admitiéndose, para ayudar la facilitación del pago, la mitad de los derechos que los buques de la Provincia Oriental del Uruguay deben pagar a Buenos Aires.

Art. 7º - Se auxiliará con instrumentos de labranza a los labradores de la Provincia Oriental del Uruguay en la forma bastante a resarcir, al menos en una quinta parte, los grandes perjuicios que ha sufrido.

Art. 8º - Queda por el Artículo anterior satisfecho el vecindario que quedó sin documentarse de las cantidades de trigo y ganados con que proveyó a la subsistencia del Ejército Auxiliador desde la penúltima hasta la última campaña. Ejército Auxiliador desde la primera hasta la última campaña.

Art. 9º - Todo lo demás que perteneciera a la Provincia Oriental del Uruguay de lo extraído, quedará en clase de depósito en Buenos Aires para auxiliar con ello a las demás Provincias; con precisa intervención de dicha Provincia y a ella misma según sus urgencias ulteriores.

Art. 10º - Será particularmente protegido el comercio de la Provincia Oriental del Uruguay con Buenos Aires.

Art. 11º - La artillería de muralla que se pide y lo preciso para el servicio de ella será conducido directamente a Montevideo a costa de la caja de Buenos Aires y la artillería de campaña, sables, fusiles y los demás artículos de guerra pedidos, vendrán a costa de la indicada caja a este Puerto de Paysandú.

Art. 12º - Se admitirá por el Gobierno de Buenos Aires un sistema equitativo para indemnizar a Montevideo de la contribución enorme que se le hizo sufrir después de haber sido ocupado por el Ejército Auxiliador.

Art. 13º - Las provincias y Pueblos comprendidos desde la margen oriental del Paraná hasta la occidental, quedan en la forma inclusa en el primer artículo de este tratado como igualmente las provincias de Santa Fé y Córdoba, hasta que voluntariamente quieran separarse de las Protección de la Provincia oriental del Uruguay y Dirección del Jefe de los Orientales.

Art. 14º - Los trece artículos precedentes serán ratificados dentro de 9 días por el Excelentísimo Gobierno de Buenos Aires.

Cuartel General de Paysandú, junio 16 de 1815.
José Artigas.


Los comisionados de Buenos Aires, en su contrapropuesta, reconocían la independencia oriental, lo que el General Artigas no admitió. Se pensaba que interesándolo en su Provincia apartarían al Protector de su ideario y de sus seguidores y, de esta manera, hacer triunfar el centralismo de Buenos Aires. Artigas responde a Ignacio Alvarez Thomas:

Regresa ya la diputación que usted envió cerca de mí, para restablecer la concordia y me queda el sentimiento de no haber podido concluir cosa alguna con ellos. Yo les presenté las proposiciones que creí justas, expresándoles que ellos indicasen lo que les pareciese relativamente a cada una de ellas y me llené de sorpresa al ver las que ellos me ofrecieron en contestación.

En mí no habría dificultad para acceder a cuanto fuera razonable, particularmente después que me instruyeron del estado de miseria a que igualmente se hallaba reducida esa ciudad capital y su caja; pero sobre los artículos de armamento, yo no he visto la menor razón. Las alegaciones que se me indicaron a ese respecto, estaban fuera de todo orden y manifestaban reproducidos en usted los principios detestables que caracterizaron la conducta del gobierno anterior, de modo que las estipulaciones para la paz venían a quedar reducidas a que nosotros no hiciéramos más la guerra. Vea usted si yo jamás podía estar en estado de esperar esto. Yo no estoy para entrar en detalles sobre un resultado que ultraja tanto mi razón.

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