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ANSINA Y LENSINA
El verdadero Ansina

Representantes de los fieles soldados que de todas las condiciones y las razas siguieron a Artigas, se los ha confundido considerándoselos por mucho tiempo una misma persona.

El SOLDADO JOAQUIN LENZINA (1760 - 1860) tiene una valiosa biografía que conocemos a través de las poesías que de su autoría se han podido recuperar en la década del 1920 por los investigadores Daniel y Victor Hammery. Nacido en Montevideo de padres esclavos, fue aguatero en su niñez. Ya muchacho se dirige a la campaña, donde es conocido como payador. Luego de enrolarse en un barco y descubrir que éste era pirata, escapó a la costa brasileña donde es hecho esclavo. Comprado por Artigas, luchará con él en las Invasiones Inglesas (1806 - 1807) y aparece luego, luchando con Artigas desde el comienzo de la revolución en 1811.

Cuando en 1820 el Jefe de los Orientales pase a Paraguay, lo acompañará con un grupo de fieles. Cuando Artigas es enviado a Curuguaty, él lo acompañará y desde 1845 le seguirá a Ibiray hasta su muerte en 1850. Cuando su antiguo camarada Manuel Antonio Ledesma se entera de la soledad en la cual vivía Lenzina, lo acogerá en su casa de Guarambaré hasta su muerte. Lamentablemente, y a causa de la destrucción producida por la Guerra del Paraguay, los restos de Lenzina no se han localizado, perdiéndose con ellos la posibilidad de realizar un homenaje similar al de Ledesma.

El SARGENTO MANUEL ANTONIO LEDESMA (1797 - 1887), soldado artiguista de raza negra, fue separado del Gral. Artigas en Itapuá luego que éste, en 1820, marche hacia Paraguay. Es enviado por el gobierno de ese país, que dispersa a los soldados rieles a nuestro prócer, a Guarambaré con otros compañeros. En ese pueblo, casó con doña Juliana Pretes con la cual tuvo 5 hijos, dos varones y tres mujeres (los dos varones murieron luchando en el bando paraguayo en la Guerra de la Triple Alianza).

Con una actividad laboriosa y abnegada se convirtió en una figura respetada en su nuevo hogar, donde llegó a ser Celador Corregidor en 1850. Relevado de su cargo oficial luego de la guerra en 1870, siguió siendo en la práctica la máxima autoridad de su pueblo gracias al respeto del cual era merecedor por sus conciudadanos. Al corroborarse su identidad como soldado de Artigas, en 1884 recibe una pensión mensual de 15 pesos del gobierno uruguayo.

En 1885 una misión comandada por el General Máximo Tajes le realizo un agasajo en Asunción, donde asistió a pesar de su precario estado de salud, deseoso de reencontrarse con representantes de su amada patria. Esta misión tuvo el importante cometido de devolver los trofeos de guerra que nuestro país había tomado en la Guerra de la Triple Alianza. Así se recuperaba el recuerdo del americanismo de Artigas por un lado, a través del reconocimiento de uno de sus antiguos soldados, a la vez que se realizaba una activa política de hermandad con un Estado vecino, con el cual, si bien nos vimos enfrentados, también buscamos enterrar el hacha de guerra, y no proclamarlo como vencido, sino como un igual.

El Sargento Ledesma, fallecido el 23 de febrero de 1887, fue envuelto en la bandera uruguaya que le había sido regalada en su visita a Asunción de 1885.

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